febrero 12, 2013

Día de Darwin 2013 - Fósiles que migran de la sierra al mar


Día de Darwin 2013

Un museo al aire libre oculto a la vista de todos

¿Qué se puede decir de Charles Darwin que no se haya dicho ya?
Uno de los aspectos que más admiración me causa de este científico es su capacidad para analizar a la naturaleza a través de observaciones directas, personales y presenciales. Una combinación única de biólogo de campo y pensador de laboratorio.
Esa habilidad para interpretar el mundo natural que nos rodea, de ver aquello que otros no percibieron, me resulta atractivo y un ejemplo a imitar. Por ello siempre intento esforzarme en observar y detectar todo lo que puedo cuando me encuentro en un ámbito natural (aunque jamás con resultados ni siquiera cercanos a los de ese maestro).

Durante mis vacaciones en la costa atlántica, en Santa Clara del Mar, disfruto de los acantilados costeros que suelen estar repletos de fósiles cuaternarios y de estratos muy interesantes. Incluso niveles de ceniza volcánica, inusuales para el Este de la región Pampeana.
Recientemente me encontré con una serie de hallazgos inesperados.
Esta zona se caracteriza por su acción degradatoria del continente, por lo que hace ya bastantes años que se construyeron una serie de escolleras para que se amontone arena y se detenga la erosión costera. Las escolleras fueron realizadas con una simple acumulación de grandes bloques de piedra.
Esas piedras provienen de canteras situadas en las sierras a unos 50 km de distancia y son cuarcitas de edad ordovícica (unos 500 millones de años). Estas cuarcitas son usadas desde hace más de un siglo en la construcción de edificios y de escolleras en esta región. En algunos pocos estratos de estas rocas se han registrado fósiles de invertebrados que vivieron en el fondo del océano, donde había aguas con poco movimiento. Los rastros de gusanos o las improntas de trilobites quedaron grabados en la arena que se tapó con otras capas y finalmente se endureció.
En las sierras del sistema de Tandilia se conocen algunos pocos afloramientos naturales de estos fósiles, pero la mayoría fueron detectados durante la extracción de piedra en las canteras de cuarcita. 


Afloramiento natural de icno fósiles de edad ordovícica en las sierras

Paradójicamente la actividad que destruye las sierras y su contenido fosilífero tan antiguo, es la misma que hace emerger muchos de esos rastros. Lamentablemente nunca se han aplicado acciones sistemáticas para recuperar esos fósiles y documentar el lugar y estrato donde se hallan. La gran mayoría de esos fósiles se pierden para siempre porque pasan desapercibidos por los trabajadores de las canteras y porque carecen de actividades concretas de protección por parte del estado (a pesar de la ley nacional que los ampara). Habiendo tan pocos lugares de dónde provienen y que se encuentran en plena actividad de extracción, los municipios deberían realizar tareas de recolección y protección de estos restos. Sería una buena acción de preservación del patrimonio y una fuente de trabajo para los paleontólogos.
Algunas de las rocas con fósiles terminan distribuidos en las ciudades cercanas a su lugar de extracción. Así, si se presta atención, en muchas veredas construidas con lajas de cuarcitas se pueden observar estos fósiles de casi 500 millones de años en las ciudades de Mar del Plata, Balcarce y Miramar.


Las escolleras de Santa Clara del Mar están construidas con piedras que tienen fósiles de 500 millones de años



Imprevistamente me topé con algunos de estos rastros, ya no en veredas, sino en las escolleras de Santa Clara del Mar. Se trata de canales del icno fósil Scolicia sp. rellenos con sedimentos endurecidos, y de improntas de Herradurichnus scagliai.
Scolicia sp. sería el rastro que dejó un gusano, posiblemente un anélido, durante su desplazamiento sub superficial. Mientras que el segundo, se trata de la impronta en forma de herradura o de “U” de la cabeza o de la cola de un trilobites.


Rastros de Scolicia en una escollera de Santa Clara del Mar


Uno de los bloques es muy interesante porque tiene una asociación de ambos tipos de rastros, lo cual ya fue detectado en otras localidades “in situ”.


Rastros de Scolicia y de Herradurichnus scagliai  en una escollera de Santa Clara del Mar


Otro de los bloques, presenta decenas de improntas de Herradurichnus scagliai unas sobre otras, de modo que muy pocas pueden ser identificadas.


Bloque con decenas de improntas de Herradurichnus scagliai superpuestas



El bloque más grande (y más transitado) combina los canales rellenos de Scolicia y de otros, huecos, que no pude identificar.


Otro de los bloques presenta una icnita solitaria.




Desde hace décadas miles de personas transitan por estas escolleras, en general pescadores y turistas, sin percibir que pasan al lado de organismos que dejaron sus huellas cuando todavía había un solo continente en nuestro planeta.
Sería importante que se pueda difundir la presencia de fósiles tan antiguos, antecesores de casi toda la vida animal de la actualidad. Que se pueda aprovechar un acontecimiento fortuito, como el traslado de la sierra hacia el mar de tan antiguos organismos, para difundir la biodiversidad del pasado, de la cual evolucionamos nosotros. Esas escolleras son como un museo al aire libre, sólo hay que prestar un poquito de atención y saber aprovecharlas para difundir conocimiento sobre la evolución y la paleontología.


1 comentario:

Matias Taglioretti dijo...

Imagen número 10 - Scolicia isp. y lo mas abundante Diplocraterion isp. Taglioretti Matías (Paleontólogo - UNLP). Gracias por difundir.