Es un libro de divulgación científica que trata sobre este extraordinario evento climático que afectó a todo el planeta durante unos 500 años en tiempos históricos. Las consecuencias de la Pequeña Edad de Hielo fueron catastróficas en varias oportunidades ya que afectó a las poblaciones humanas generando hambrunas, pestes y muertes.
Este contexto tan poco alentador curiosamente también fue motivo de la aplicación del ingenio ya que junto a esas calamidades climáticas se aprovechó para crear obras de arte del mas variado tipo. Por ejemplo, la escritura de la novela Frankenstein estuvo relacionada directamente con uno de los picos de menor temperatura y mayor miseria de la Pequeña Edad de Hielo. Otros ejemplos están relacionados con los cuadros de Brueguel el viejo, el invento de un precursor de la bicicleta y la construcción de los violines Stradivarius y Guarneri.
El desarrollo de la Pequeña Edad de Hielo influyó directamente en la descolonización de América del Norte por parte de los vikingos ¿en que idioma estaríamos hablando ahora si las bajas temperaturas no hubieran arribado durante el siglo 14?
A pesar de lo implacable del clima, sus consecuencias en la historia, de las expresiones culturales asociadas y de las numerosas investigaciones científicas se conoce muy poco a nivel popular acerca de esta anomalía climática.
Para facilitar su difusión en este libro elegí un estilo diferente de redacción, lo cual es lo más atrevido de la obra. Recordando las obras de Galileo que escribía en idioma italiano (en vez del latín) y a modo de diálogo para que sus ideas sean más difundidas, elegí esa alternativa (el diálogo, no el idioma italiano). Esto me llevó a generar un ambiente ficción: el diálogo entre un profesor y un alumno durante un viaje en tren de Constitución hasta La Plata, donde cada capítulo es una estación. Durante ese viaje las preguntas del alumno son el hilo conductor que permiten desarrollar las diferentes características de la Pequeña Edad de Hielo.
Este estilo de redacción resulta de mayor agilidad para la lectura de un tema "pesado" informativamente como el paleo clima. Además permite mantener la rigurosidad científica que requiere una obra de este tipo.
En este sentido se pudieron desarrollar e incorporar las investigaciones de núcleos de hielo glaciar, de anillos de crecimiento de árboles, de las variaciones de las manchas solares, los documentos históricos, los volcanes, el movimiento de las masas oceánicas, etc.
En el texto hay un par de acertijos escondidos: un homenaje a Galileo Galilei (que no es el estilo de diálogo) y otro a Charles Darwin.
El contenido trata tres temas: el modo en cómo se estudia la Pequeña Edad de Hielo, cómo afectó este fenómeno en el hemisferio Norte y cómo impactó (y quienes lo estudian) en Argentina y América del Sur. En esta última parte hay muchas referencias de estudios en la región Pampeana, Patagónica y Cuyo. También a cómo algunos eventos singulares como la erupción del volcán Huaynaputina afectó al clima en los andes peruanos en el año 1600 o cómo la explosión del volcán Tambora debió afectar el clima del Congreso de Tucumán de 1816.
En los ejemplos autóctonos se comentan las investigaciones sobre la Pequeña Edad de Hielo en glaciares, en sitios arqueológicos, estudios de fuentes escritas, en restos fósiles de vertebrados y de ostrácodos, y hasta de la forma de construir los techos y las investigaciones paleoclimáticas en excrementos fósiles de ratones cordilleranos. Hemos podido hallar relatos muy curiosos como los de la Gran Seca realizado por Darwin y las luvias de barro contada por Augusto Bravard.
Por ahora el libro se puede obtener en la Editorial Vázquez-Mazzini a través de este enlace con envío sin cargo.
Espero que lo disfruten.

















Para mayor asombro de quien conoce, aunque sea sólo superficialmente, la historia local nos encontramos con lo que sería el apogeo de este gran engaño turístico e histórico. A un lado de la iglesia se encuentra un pequeño "camposanto" con las tumbas de los principales sacerdotes jesuitas y de algunos caciques araucanos.



A esto se suma el programa de repatriación de científicos, que lleva a más de 800 que trabajan nuevamente en el país (1).
Para los lectores extranjeros: en la historia reciente de Argentina el estado secuestraba y asesinaba a los científicos y estudiantes, cortaba el financiamiento de la investigación, intervenía las universidades en las que ponía como “rectores” a capitanes del ejército, quemaban bibliotecas, destruyeron museos, aún en democracia el presupuesto para la ciencia era ridículamente bajo, los ministros de economía echaban a los científicos y los mandaban a “lavar los platos” a su casa y a los que quedaban les bajaban los sueldos.
Es imposible recorrer Tecnópolis en un día. El lugar es gigante y cada puesto es atractivo. Es importante tener en cuenta que Tecnópolis no es un museo ni una escuela. No es un lugar donde se vaya a estudiar. Es una muestra de ciencia y tecnología. Es un lugar donde uno se informa, donde uno puede conocer qué se hace en ciencia y tecnología en Argentina. Es un paseo del conocimiento, no una cátedra. Y eso lo han logrado muy bien.
Tecnópolis está dividido en 5 partes temáticas, llamadas continentes,
En síntesis, una fiesta para todos los que disfrutamos de la ciencia y para quienes hemos tenido un compromiso con la divulgación del conocimiento y que hemos remado durante años en lagos secos.